¿Influye el estado anímico en nuestra alimentación?¿Comemos más cuando estamos tristes?
Lo cierto es que los estudios demuestran que las emociones , como el estrés , el aburrimiento o la tristeza , condicionan la manera en que nos relacionamos con la comida. La evidencia la podemos encontrar en que nosotros al igual que los animales cuando tenemos mucho hambre tendemos a estar agitados , en alerta e incluso,
irritables ya que esta condición estimula la búsqueda de alimento. En cambio , después de una comida los nutrientes llegan al cerebro y a través del sistema nervioso se genera una sensación de calma en la que el humor tiene más probabilidades de ser positivo que negativo.Por lo tanto el resto de cambios anímicos afectará de manera significativa sobre nuestra alimentación.